Resignación

"Nunca es tarde" "Siempre hay alguien por ahí" "Ya llegará"
Juro que si vuelvo a escuchar esas sandeces de nuevo soy capaz de asesinar. Ya me son casi insoportables las frases cliché, que una tras otra, con variaciones casi inperceptibles según el que le toque en la ocasión intentar inutilmente reconfortarte con lo que él también escuchó alguna vez, y que de igual manera, casi robótica, repetirá con la misma idea ilusa del que se lo dijo a él, pero en el fondo sabiendo que no funcionará, como no lo hizo con su persona.
Malditas blasfemias que inocentemente, y de forma de poesía barata creen tener la capacidad de cambiar tu estado anímico, con afirmaciones tan ligeras e insostenibles que de no estar grabadas en la memoria popular nos parececían patéticas.
Pero seguimos repetiendolas. Las siguen repitiendo. Agotado estoy de escucharlas siempre, como si ayudaran o como si en alguna dimension remota sea posible su existencia. "siempre hay alguien"...Siempre hay alguien??...claro que siempre hay alguien. alguien que juege con tus sentimientos, alguien que se burle de ti, alguien que te deteste, alguien que no te desea cerca...
Pero no hay alguien que te quiera. No para mi. Esas frases aún en esa remota dimension serían factibles para mi. No existe esa persona. Ese ente que por cuenta propia y entre todos los otros seres que son perceptibles a sus ojos vea en mi algo distinto. distinto, claro. Pero distinto en el buen sentido. Alguien quien entre la masa de tipos fisicamente mejores que yo, mentalmente superiores, carismaticamente abrumadores comparados conmigo vea en mi a la persona con quien desea estar. No los culpo, como podría, ni siquiera mi imaginación es capaz de idealizar tal panorama. No es posible. Talvez ni siquiera matemáticamente sea probable que alguien me prefiera por sobre el resto. No tengo nada, nunca lo he tenido, y dudo seriamente tener algo.
Pero veo como para "todos" (como conjunto de individuos del cual me excento) hay alguien, incluso para los que menos confianza se tenían, alguien que los aprecie a ellos tal como son, sin mas ni menos, con todos sus errores y desperfectos. Tipos como yo, tienen a su alguien. Pero yo no. Soy uno más de los no afortunados, de los que nacieron sin el don de la palabra, sin ojos claros ni una inteligencia superior, la diferencia con los otros no afortunados, es que yo no tengo a mi alguien.
"nunca dejes de sonreir, no sabes quien se puede estar enamorando de tu sonrisa". Bonita frase, del tipo "no perder las esperanzas, nunca se sabe" Pero inutil para mi, a nadie le gusta mi sonrisa.
Extraño que a veces miro alrededor, pensando talvez encuentre unos ojos que busquen los mios, como los bonitos clichés que escucho diariamente. Invito a probar, lector, este experimento. Si eres buen observador verás como decenas de ojos buscan otros, y probablemente te encuentres con uno que te esté mirando a ti, pero podrás apreciar, que ninguno a mi.
Ha llegado el punto en que ya he dejado de creer en cuanta frase adornada y optimista me han puesto por delante. No sirven, al menos no para mi. No existe quien vea en mi algo especial. No existen esos ojos que sea capaces de mirar a travéz de los mios.
Llevo mucho tiempo buscando, esperando. He visto como mis compañeros no afortunados han salido de eso, para alegría mia y de ellos, pero soy el que queda, el que no encuentra, el que sobra, el que llegó tarde a la fiesta y quedó sin pareja de baile, el que no calza, el que no tiene nada para nadie, el que no vale nada para nadie, el que no es nadie. Y seguirá siendo así, no importa cuanto cliché metan forzosamente a mi cabeza, soy la excepción. El feo que no encontró a su fea, el tonto que no encontró a su tonta.
El que simplemente no tiene nada que le pueda gustar a nadie. El que no vale un suspiro.
A la mierda con el amor. Y mientras de a poco los afurtunados y los que no lo son sigan encontrando a su alguien, a esa persona que los elija entre todo el monton, y entrando en pareja como en el arca de noé, yo me quedaré afuera, solo, sin poder entrar y con la unica opcion que tengo: morir en el diluvio.





